ESLABÓN

De nuevo me llega una nominación o reconocimiento o premio con la sana intención de que una vez más me convierta en eslabón de una gratuita cadena publicitaria que nunca me cansaré de alabar (que tomen nota las editoriales únicamente basadas en el papel antes de que las devore el futuro, que ya es mañana). […]

BOSQUEJO DE UNA SOMBRA

Cuando salgo de paseo por este mundo virtual, cuando voy de un sitio web a otro en busca de las últimas entradas, a veces me demoro un poco más en un blog determinado para curiosear por las denominadas barras laterales (en muchos de ellos, como en el mío, una columna a la derecha, o a […]

POEMARIO INCENDIADO (2)

Concluida la lectura de los poemas que me había regalado el mendigo, fui en busca del indigente generoso dos días después. Aquel hombre de edad imprecisa, de barbas cenicientas, pelón, mellado, flaco, había aceptado mi limosna inicial, no el billete posterior con que intenté pagarle el libro. Antes de entregármelo, me había preguntado: «¿Sabe leer?». […]

ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA

En esta entrada dedicada al cine sobre malhechores bien podría haberme decantado por El padrino y su magistral banda sonora, en la que se reconocen brevemente los sones de la muy emotiva canción: (Versión de Andy Williams) Al final he decidido comentar algo sobre otro filme menos popular (igualmente basado en una novela, The Hoods, […]

RESPUESTAS

Nuestra compañera Carmen atendió mi petición, formulada en la entrada anterior (INGLÉS), y me indicó la dirección a la que podía dirigirme para que mejoren una traducción deficiente que a mí me molesta observar en sitios web como el mío. Desde esa dirección me aconsejaron que me pusiera en contacto con Luis Rull, del equipo de […]

INGLÉS

Sé que no es el mejor momento (debido a las estivales vacaciones españolas en el mundo real, que arrastran consigo a las del mundo virtual) pero me resulta molesto (y no puedo acallarlo por más tiempo, hasta septiembre) algo con lo que me encuentro cada vez que voy de blog en blog en busca de […]

SUGAR MAN

En estas recreaciones sin otro océano que el de la libertad ni otro rumbo que el de mis caprichos otoñales le toca hoy el turno al insólito caso de Sixto Rodríguez. Creo recordar que aún no le habían concedido el Óscar a Searching for Sugar Man cuando yo, en mi mundo imaginario (donde todo lo bueno y hermoso es posible y perenne), fui reclamado por una voz del mundo real (donde todo lo bueno y hermoso es posible pero caduco). Aún ajeno a la pantalla del televisor, seguramente cerrados los ojos todavía, me pareció que era José Feliciano el que cantaba. Pero no, era Rodríguez. Un Rodríguez recién salido de la nada o la desmemoria (son gemelas en el fondo) para mí. Después me enteré, claro, de que mi desconcierto tenía millones de hermanos.